¿Persigues tus sueños?

Hace poco, en una cena de compañeros de trabajo, recordamos la película Amor sin Escalas. Específicamente la escena en la que George Clooney le está comunicando a una persona que se va a quedar sin trabajo. En un momento de rabia el personaje responde amargado las oscuras consecuencias de su desempleo (no poder pagar por la casa en la que viven, por los servicios médicos, estudios, etc). Todas consecuencias reales y tangibles pero también enseguida se ve confrontado con otra realidad cuando le preguntan:

¿Cuánto te pagaron por abandonar tus sueños?

Él había estudiado para chef y trabajado como ayudante para uno de los mejores restaurantes según su Cv, pero lo había dejado por un empleo que pague las cuentas.

Es cierto, todos tenemos que renunciar a algunos de nuestros sueños por nuestras responsabilidades.

Pero, acaso ¿esto significa que los abandonemos totalmente?

Este fin de año les propongo recordarlos, ¿cuáles son esos sueños incumplidos que se transformarán más adelante en pendientes?

Tómense un momento y escríbanlos para empezar a pensar cómo podemos logramos.

Como ejemplo, he puesto mi propio mapa mental de las cosas que me he propuesto recuperar e integrar a mi vida.

 

Tal vez no logre todos, pero por lo menos intentare trabajar en algunos.

¡Este es mi regalo de Fin de Año!

Que tengan un excelente inicio 2017!!!

Este es el link del corto de la película: https://m.youtube.com/watch?v=BL0I9wKpBzg

 

¿Es tiempo de perdonar?

En esta época navideña comparto una pequeña historia acerca del perdón. Aprovechemos un momento para pensar en las personas que valoramos pero que a veces por pequeños detalles alejamos.

No hace mucho tiempo, dos hermanos que vivían en granjas adyacentes cayeron en un conflicto. Este fue el primer conflicto serio que tenían en 40 años de cultivar juntos hombro a hombro, compartiendo maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en forma continua. Esta larga y beneficiosa colaboración termino repentinamente. Comenzó con un pequeño malentendido y que fue creciendo hasta llegar a ser una diferencia mayor entre ellos, hasta que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.

 

Una mañana alguien llamó a la puerta de Luis. Al abrir la puerta, encontró a un hombre con herramientas de carpintero. “Estoy buscando trabajo por unos días”, dijo el extraño, “quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda ser de ayuda en eso”. “Sí”, dijo el mayor de los hermanos, “Tengo un trabajo para usted. Mire al otro lado del arroyo aquella granja, ahí vive mi vecino, bueno, de hecho es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros y el tomó su buldózer y desvió el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros. Bueno, el pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor. ¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca, una cerca de dos metros de alto, no quiero verlo nunca más.”

 

El carpintero le dijo: “Creo que comprendo la situación. Muéstreme donde están los clavos y la pala para hacer los hoyos de los postes y le entregaré un trabajo que lo dejará satisfecho.”

 

El hermano mayor le ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir por provisiones al pueblo. El carpintero trabajo duro todo el día midiendo, cortando, clavando. Cerca del ocaso, cuando el granjero regresó, el carpintero justo había terminado su trabajo.

 

El granjero quedó con los ojos completamente abiertos, su quijada cayó. ¡No había ninguna cerca de dos metros! En su lugar había un puente -¡un puente que unía las dos granjas a través del arroyo!- Era una fina pieza de arte, con todo y pasamanos.

 

En ese momento, su vecino, su hermano menor, vino desde su granja y abrazando a su hermano le dijo: “¡Eres un gran tipo, mira que construir este hermoso puente después de lo que he hecho y dicho!”.

 

Estaban en su reconciliación los dos hermanos, cuando vieron que el carpintero tomaba sus herramientas. “¡No, espera!”, le dijo el hermano mayor.

 

“Quédate unos cuantos días. Tengo muchos proyectos para ti” le dijo el hermano mayor al carpintero. “Me gustaría quedarme”, dijo el carpintero, “pero tengo muchos puentes por construir”

 

Para reflexionar:

  1. ¿A quién necesitamos perdonar?
  2. ¿Qué necesitamos perdonar?
  3. ¿Qué nos hace falta para perdonar?
  4. ¿Qué ganamos al no perdonar?
  5. ¿Qué ganamos al perdonar?

Ojala estas simples preguntas… ¡les ayuden a construir puentes!